Blog•Detrás de la Bata

¿Por qué a veces toca esperar en consulta? Te lo contamos

•Dr. Sebastián Bonacic

¿Por qué a veces toca esperar en consulta? Si alguna vez has esperado, te lo contamos: sabemos que tu tiempo es valioso, y precisamente por eso queremos explicarte qué pasa al otro lado de la puerta. No es un despiste ni una falta de organización, aunque lo parezca desde la sala de espera.

Si fueras tú, también querrías que nadie mirara el reloj. Por eso, cuando entras en nuestra consulta en Burgos, ese tiempo es solo tuyo.

Es algo que llevo años pensando, y que cada vez tengo más claro: una agenda médica se puede planificar al minuto sobre el papel, pero las personas no funcionamos así. Cada cita es, en realidad, una incógnita hasta que la persona se sienta delante de mí.

Cada paciente es único

Hay quien llega con las ideas claras: sabe exactamente qué quiere, ha investigado, y la consulta sirve sobre todo para confirmar y planificar. Y hay quien viene con dudas, con miedo o con algo que nunca se había atrevido a contar, ni siquiera a su pareja o a su familia. Cada consulta es distinta porque cada persona lo es, y eso no se puede meter en una casilla de 15 minutos, por mucho que lo intentemos sobre el papel.

A veces el motivo de consulta que aparece en la agenda no tiene nada que ver con lo que realmente preocupa a esa persona. Hace falta tiempo, y sobre todo silencio, para que esas cosas salgan.

Una valoración sin prisas

Escuchar, explorar y explicar con calma es la base de un diagnóstico preciso. Y también de un tratamiento seguro. Ir con prisa en una consulta médica no es solo incómodo: es arriesgado, porque los detalles importantes se quedan por el camino, y en medicina los detalles son, casi siempre, los que marcan la diferencia entre un buen resultado y uno mediocre.

Prefiero que una consulta se alargue diez o quince minutos más a dejar una duda sin resolver o una exploración a medias. Es una decisión consciente, no una cuestión de mala gestión del tiempo.

A veces surgen imprevistos en consulta

Al tratar a un paciente, puede aparecer alguna complicación o una duda que merece más explicación de la prevista. Y eso obliga a dedicarle más tiempo del que estaba planificado. No es descuido: es responder a lo que esa persona necesita en ese momento, aunque descuadre la agenda del resto del día.

También pasa al revés: a veces una consulta que parecía sencilla revela algo que merece una segunda mirada, más preguntas, o simplemente más tiempo para que la persona procese lo que le estoy contando antes de tomar una decisión. Prefiero que salgas de la consulta con las cosas claras a que salgas rápido pero con dudas.

Intentamos minimizarlo, aunque no siempre es posible

Esto no significa que no nos importe tu tiempo: organizamos la agenda para dejar margen entre citas precisamente por esto, e intentamos avisar cuando sabemos que vamos con retraso. Pero cuando toca elegir entre cumplir un horario exacto o dedicarle a alguien el tiempo que necesita, elegimos lo segundo. El día que seas tú quien esté delante de mí, espero que también lo prefieras así.

Si fueras tú…

También querrías que nadie mirara el reloj mientras te explican algo importante sobre tu cuerpo o tu salud. Por eso, cuando entres en consulta, ese tiempo será solo tuyo, sin prisa y sin que nadie esté pendiente de la siguiente cita.

Y si alguna vez te toca esperar un poco en la sala, ya sabes qué está pasando al otro lado de la puerta: seguramente, otro paciente que también necesitaba ese tiempo, tal y como lo necesitarás tú.

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Nota médica: La información contenida en este artículo es meramente orientativa e informativa. Cada paciente presenta unas características físicas únicas, por lo que es imprescindible realizar una consulta de valoración presencial en Burgos para emitir una recomendación médica definitiva.

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